ROTULO
LA ARTISTA Y SU PENSAMIENTO

“Mi intención principal es pintar simplemente escuchando a lo que me dicen mis ojos regocijados en colores, y sus formas abstractas llenas de movimientos ante mis retinas que lo observan todo. Si Ud. Ha podido percibir estas cualidades a través de mis pinturas, entonces ellas han servido como comunicadoras. Y si luego, Ud. Siente el impulso de usar lápiz o pincel para reflejar lo que sus ojos le cuenten, entonces estas pinturas habrán completado un ciclo, pues serán co-creadoras”.


Hoy en día la gente tiende a poner un alto premio a la rapidez en anticipar el próximo paso y prepararse para él.
Dibujar y pintar no es así para mi. Es esperar…
Esperar para ver qué queda frente de mis ojos en este momento…
Esperar esa acumulación inevitable que lleve la expresión hasta el
punto donde ya se haya hecho el trabajo de fundamento
y puede comenzar la reflexión.

Sí es ¡rápido!, Tan rápido
que estoy corriendo en competencia con el avance del sol, con la lluvia caprichosa o con las muchas interrupciones del tiempo. Puedo estar corriendo para alcanzar una nube que el viento se lleva, o la postura de un animal, o una emoción pasajera, pero el proceso requiere paciencia.
Paciencia con la pintura, con los insectos, con mis propias limitaciones. Y cuando la paciencia ya me cubre, estoy solamente escuchando… Soy lo que mis ojos ven: El bosque, los aromas, los sonidos, los cambios de color, los ángulos de las líneas.
Ahora es cuando, Si Ud. se acercara desde atrás y tosiera, yo pegaría un brinco y le diría que se vaya hasta que yo recuerde de nuevo que soy una persona….y que Ud. me está trayendo amistad.
Dibujar y pintar para mí no son pasatiempos placenteros, son la respuesta a un "presentimiento" vibrante y exigente que sacan desde adentro una respuesta inmediata a unas condiciones externas específicas: una serie de problemas para resolver, un rompecabezas para armar. Mientras tanto, los pensamientos se están desenredando y re-enlazando en un plano distinto.
Así en la magia de lo invisible, se gesta el inepto renacimiento de lo visible; talvez, ocasionalmente el parto será suave y las transiciones son fluidas, pero usualmente es ser responsable “respons-hábil” a las tareas, persistente al seguir adelante cuando parece que nada sirve, a trabajar cuando la emoción de la novedad ya pasó
y hay mucho que no está funcionando bien y quizás se puede rescatar algo; a seguir más allá de los impedimentos internos de si mismo; a soltar la tentación de estar satisfecho con lo que es meramente “llamativo”, para asumir el esfuerzo de arriesgar algo más profundo y más lento. Es cuando descubro que entre carreras me he metido en algo lento y efectivamente puede ser que tenga que
cambiar una parte que centelleaba para lograr un todo más integrado. Es cuando renuncio a mis tesoritos por el bien de las cuestiones mayores.
Son éstas las decisiones que son difíciles de tomar y fáciles de disimular que están bien así como son.
Hay áreas que podrían haber funcionado
en alguna etapa de la pintura, pero que ahora tienen que ser sacrificadas para permitir a otras partes su palabra; Quizás un elemento acentuado que interfiere con lo que está pasando en el resto de la pintura, o un color brillante que hay que desenfatizar y devolver a su lugar, puede haber un detalle que distraiga en vez de contribuya a la fuerza vital de la pintura.
Pintar… la gente especula múcho sobre el arte en cuanto a la inspiración, el talento heredado, y el vivir sin reglas. Desde mi punto de vista, el arte es trabajo, uno aprende las destrezas y debe ser consciente de someterse a los límites; no suena romántico, divertido o libre verdad?; pues, también lo es, claro está con ese "pero" yo puedo chocar todos los días: Me empujo para arrancar y me jalo para continuar.
No espero a la inspiración, la inspiración viene con trabajar, o aún después; Una idea invita a otra, y pronto.
Quiero hacer arte más que cualquier otra cosa sin embargo tengo que forzarlo y eso va en contra de la inercia que siento, en contra de todo lo que el resto del mundo está haciendo y que espera que yo haga.
Pintar es trabajar y como la mayoría de las tareas hay partes más divertidas, y otras menos o nada divertidas.
A pesar de la reputación que tiene el arte de ser libre y sin límites,
pintar es trabajar dentro de límites. Los límites impuestos por el clima, el tiempo, los materiales, la habilidad y, visualmente; los cuatro lados que enmarquen la pintura. Sin estos límites la pintura puede ponerse vago y agobiante.
El truco es encontrar la manera de utilizar estos límites Para completar la tarea, para aclarar, para mantener la sencillez del mensaje, para que las formas sean interesantes y entendibles
sin ser incómodas o rudas. Trabajar con límites es un aspecto constante de la pintura.
En cuanto al talento heredado, si el talento fuera heredado solamente lo encontraríamos en ciertas familias o razas. Yo lo veo en todos porque veo a la creatividad como un ingrediente natural de la vida. Para mí no tiene que ser expresada exclusivamente en el dibujo, la pintura o la escultura para ser arte. Sin embargo, si se definía al arte solamente como se ha manifestado en estas tres actividades, la historia no muestra líneas genéticas de artistas, a pesar del entrenamiento, los materiales y la aceptación disponibles cuando un miembro de la familia trabaja en el arte. La historia sí muestra que los artistas salen de cada distinto grupo de personas y en cualquier situación.
Más y más artistas lograran el reconocimiento cuando y donde la sociedad provea el debido respeto, el entrenamiento y la oportunidad para que los grupos trabajen juntos para intercambiar ideas. Aunque el arte tiene el gozo de crear, los artistas no re-inventan espontáneamente como individuos aislados, sino que trabajan utilizando un enlace de experiencias recibidas de otros. Los artistas trabajan la mayoría del tiempo dentro de un patrón específico, y una parte del tiempo en terreno nuevo. Por lo tanto hay veces cuando el arte sí es libre y sin límites. Tal vez aquí entra el concepto del artista loco. Para hacer el arte uno debe estar listo a experimentar, a probar las cosas de maneras diferentes. Por cierto si uno vive la esencia del espíritu único que tenemos dentro de cada uno de nosotros, uno será significativamente diferente de los demás y de esta manera liberado de las expectativas de la sociedad. Sin embargo, cómo se puede poner esa expresión en forma física sin destrezas? Desarrollar las destrezas requiere disciplina y entrenamiento. Uno debe poner en práctica lo que uno sabe antes de lanzarse a lo desconocido. La información debe intercambiarse entre las personas. Para superar los límites uno tiene que primero reconocerlos y trabajar con ellos. El arte nos da la oportunidad de trabajar con varias facetas de las cosas: lo serio y lo divertido, lo oscuro y lo claro, lo sencillo y lo intrincado. El arte tiene una manera de hacer nuevos puentes en el cerebro. Las nuevas conexiones cerebrales permiten el avance de la civilización. Los niños que hacen alguna forma del arte mejoran en todas las áreas. En las que ya hacen bien y en las que aun tienen dificultad. El arte es tan esencial para nuestra salud como el alimento y el abrigo. El arte es energía.

Obtenemos y brindamos energía mediante el arte tan naturalmente como las plantas reciben los rayos del sol tan fundamentales al momento de la formación de su Sabia – sinónimo de su vida vegetal,
lo mismo que cuando nosotros ingerimos el aire y lo convertimos en la sangre roja. El arte no es un adorno impráctico que se agrega solamente cuando uno está bien alimentado y tiene tiempo de ocio.
Desde el principio las culturas han considerado que el arte es esencial para sobrevivir, al igual que con la caza y la recolección de comida. Hay piedras que muestran que ya se daban lecciones en la talla aún en las etapas de desarrollo más precarias. Cuando el arte prospera, la sociedad prospera, pero cuando el arte se deteriora, la sociedad también se deteriora. Como todas las cosas están inter-relacionadas se puede decir esto al revés; sin embargo, cuando se desalienta el arte, hay enfermedad. Sin dejar que el arte pueda brotar a la expresión aún en medio de circunstancias desastrosas, en medio de una era de apretar botones, con la pantalla distanciando a la gente de sus alrededores, y la prioridad de la rapidez ensordeciéndonos a todo excepto al primer 'mordisco sónico'.
Necesitamos el arte manual para orientarnos y conectarnos. Lo necesitamos para rescatar la comunicación verdadera. Mientras las gentes de lugares más dispersos se conozcan entre ellos, mientras sigamos compartiendo y compitiendo por las necesidades básicas, el arte será el único lenguaje visual que tengamos en común, y una manera de admirar, en vez de criticar, nuestras diferencias.
Mientras nosotros como individuos enfrentemos a esta población reventada en un planeta contaminado, debemos reverenciar el arte como una clave que nos va ayudar a frenarnos suficientemente para escuchar, apreciar y sobre todo a respirar suficientemente profundo para comprender la rica abundancia que la tierra nos ofrece y así poder compartir y cooperar en la resolución creativa de los problemas.
Yo tengo fe en el arte como herramienta práctica para ayudarnos a saber cuándo nos toca actuar o hablar, y cuándo le toca a otro. Solamente con esta práctica en poder construir despacio y separando lo esencial de lo superfluo estaremos listos para la acción indicada cuando la rapidez es requerida.
Por lo tanto, además del disfrute personal de las líneas, las formas, los colores y las texturas que vemos, el arte le da a uno una mejor opción para sobrevivir, tomando en cuenta que el arte provee la oportunidad de reír, jugar, tocar; en definitiva, el arte acentúa
la gran emoción de vivir.
Helena Guindon
19 de Noviembre del 2006

 

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 !    HELENA GUINDON

Nació en el año de 1954 Monteverde-Costa Rica, es la tercera de una familia de ocho hermanos.
Cuando dos artistas llegaron a esta Montaña en 1971 y Ofrecieron clases a todos los interesados, Helena se fascinó con el Arte, tanto que vendió su vaquita y gastó sus pocos ahorros para un boleto a Boston, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Boston por dos años y medio. Al regresar a Monteverde en 1977 para visitar, Helena se regocijó de estar de nuevo rodeada de la naturaleza, su comunidad y con tiempo para pintar, por lo que decidió quedarse.

Desde entonces, su tiempo y su esfuerzo le han alcanzado para trabajar como voluntaria en Honduras y en el valle cercano de San Luis; para criar sus dos hijos ya adolescentes hoy en día y para trabajar como maestra de arte en la escuela de los Amigos de Monteverde, siendo la pintura su fuerza vital que siempre ha estado consigo desde los años 70.

Las pinturas de Helena, son vislumbres personales de la Naturaleza: una vista de cerca de una flor o de un tocón o un copo de un árbol; un paisaje del Golfo de Nicoya o una nube en marcha. Combinan el realismo con el abstracto, utilizando una técnica impresionista.

Muchas personas preguntan a Elena cuánto tiempo dura para completar una pintura. No hay una respuesta exacta, pero ella estima un mínimo de 4 horas para los cuadros más sencillos, y hasta 60 horas o más para los más grandes y complejos. Cada pintura tiene firma y fecha al dorso. Helena desea que su firma sea lo más discreta posible.